De Illetes y Portals Vells a las reservas marinas en torno a El Toro y el campo de boyas de Cala Blava: las calas a un paso de Palma y lo que decide dónde fondea tu yate.
Los mejores fondeaderos cerca de Palma están más a mano de lo que la mayoría de los invitados imagina. A poco rato de navegación desde los puertos deportivos de la ciudad, la bahía de Palma y la costa de Calvià ofrecen calas de arena, ensenadas arboladas e islotes resguardados donde un yate puede hacer una parada para un baño y una comida sin prisas en cubierta. Esta guía recorre las calas que componen un día típico en yate desde Palma, de Illetes y Cala Comtesa a las reservas marinas en torno a El Toro y el campo de boyas de Cala Blava, con los detalles prácticos que deciden dónde acabas echando el ancla.
Cómo elige tu capitán el fondeadero
El viento siempre tiene la última palabra. En verano, el embat, la brisa marina que se adueña de la bahía de Palma a medida que se calienta el día, suele levantarse a última hora de la mañana y alcanzar su máxima intensidad pasado el mediodía, así que un buen capitán navega a primera hora los tramos más expuestos y reserva la cala más resguardada para la comida. El fondo marino importa tanto como el tiempo. Según el Decreto balear 25/2018, está prohibido fondear sobre las praderas de posidonia (Posidonia oceanica), así que los yates solo echan el ancla sobre arena limpia o se amarran a una boya autorizada. En aguas transparentes, la arena se ve como manchas claras entre las praderas, más oscuras, y en un día de agosto con mucha afluencia tu capitán puede optar por seguir navegando antes que hacerse un hueco en una bahía abarrotada. En un chárter con tripulación, el plan se adapta a las condiciones.
Illetes y Cala Comtesa
Una de las paradas para el baño más cercanas a Palma debe su nombre a los pequeños islotes que tiene justo enfrente, entre ellos el Illot de sa Caleta. Illetes es en realidad un conjunto de calas en la costa de Calvià: Ses Illetes, es Fortí y Cala Comtesa, la más pequeña de las tres, con un sencillo chiringuito sobre el agua. La arena es fina y clara, y los yates suelen fondear frente a las calas sobre fondo de arena, a entre tres y cinco metros de profundidad, lo que convierte a Illetes en el escenario natural del primer baño del día.
Las calas quedan expuestas a los vientos del nordeste al sudeste; cuando soplan, el capitán busca otro fondeadero, y en pleno verano el yate se mantiene fuera de las zonas de baño balizadas. Por el camino pasas frente a Marivent, la residencia de verano de la familia real sobre Cala Major, donde no se permite fondear por motivos de seguridad.
Illa de sa Porrassa
Más al oeste, en la bahía de Magaluf, la deshabitada Illa de sa Porrassa emerge del mar como un pequeño islote rocoso de unos 400 metros de ancho, cuyo punto más alto apenas se eleva 36 metros sobre el agua. Las playas turísticas cercanas son animadas, pero fondeado frente al islote te sientes al margen de ese bullicio, con una costa rocosa que invita a explorarla con gafas y tubo. Según el viento, un lado del islote suele ofrecer aguas más tranquilas que el otro, justo el tipo de valoración que hace tu capitán al llegar, siempre fondeando sobre arena limpia y nunca sobre posidonia. Es una buena segunda parada para el baño camino de Portals Vells, o el punto donde dar la vuelta en un chárter más corto.
Portals Vells
En el extremo occidental de la bahía, cerca del Cap de Cala Figuera, Portals Vells es uno de los fondeaderos más resguardados de esta costa. Conocida como la bahía de los tres dedos, la forman estrechas ensenadas abiertas entre acantilados cubiertos de pinos, cada una con una pequeña playa de arena al fondo. La cala principal, Portals Vells I o Sa Caleta, es popular entre las familias; la Platja del Mago, más recogida, tiene una larga tradición naturista; y la Platja del Rei completa el trío, aunque cada guía las nombra a su manera.
Los acantilados guardan una historia que merece un breve trayecto en la auxiliar (tender). La Cova de la Mare de Déu es una antigua cantera de marès, la arenisca dorada de Mallorca, y la piedra extraída aquí en los siglos XIV y XV se empleó en la catedral de Palma y en la iglesia de Santa Eulàlia. Hay una capilla excavada en la roca, y cuenta la leyenda que unos marineros genoveses que habían sobrevivido a una tormenta dejaron aquí una imagen de la Virgen como agradecimiento.
El Toro y las islas Malgrats
Al doblar el Cap de Cala Figuera aparece El Toro, donde se encuentra el puerto deportivo de Port Adriano. Las aguas que rodean la Illa del Toro se declararon reserva marina en 2004 y, según el organismo de turismo balear, la concentración de especies se ha multiplicado aproximadamente por cuatro desde entonces, con meros y lubinas en plena recuperación. Por sus aguas pasan también dentones, barracudas e incluso grandes rayas, todo un atractivo para buceadores y aficionados al snorkel.
Un poco más allá, frente a la bahía de Santa Ponça, se encuentran las islas Malgrats: es Malgrat, el islote mayor, y la illa dels Conills, más pequeña. Forman un espacio de la Red Natura 2000 para la protección de las aves, donde crían cormoranes moñudos y pardelas y donde el halcón peregrino anida en las rocas. Desde 2025, El Toro, las Malgrats y la Illa del Sec integran la Reserva Marina de las Illes del Ponent, creada por el Decreto balear 26/2025, con zonas de alta protección alrededor de los islotes donde la pesca y el buceo están estrictamente regulados.
Cala Blava y la orilla oriental
Muchos alquileres de día desde Palma ponen rumbo al oeste, así que la parte oriental de la bahía suele resultar más tranquila. La Reserva Marina de la Bahía de Palma, creada en 1982, protege la franja costera que va de s'Arenal al Cap de Regana. Frente a Cala Blava, dentro de la zona protegida del Cap Enderrocat-Cap Blanc, un campo de boyas regulado sustituye por completo al ancla: los yates se amarran a las boyas y no se permite echar el ancla dentro de la zona.
El campo lo gestiona Ports IB, la autoridad portuaria balear. Las boyas se reservan a través de su plataforma en línea, con opciones de baño, de día y de pernocta cuyo precio depende del tamaño de la boya, así que el capitán comprueba la disponibilidad y que haya una boya adecuada a la eslora de tu yate antes de poner rumbo allí. A cambio, te bañas frente a un tramo de costa rocoso y menos frecuentado.
Planifica tu día fondeado
- Para una salida de medio día o un paseo en barco al atardecer en Palma, Illetes y la Illa de sa Porrassa quedan cerca de los puertos deportivos de la ciudad.
- Para un día completo, combina una comida sin prisas en Portals Vells con un rato de snorkel cerca de El Toro o de las Malgrats, según el viento.
- Si te apetece la orilla oriental, coméntalo al reservar para que el capitán compruebe la disponibilidad de boyas en Cala Blava, sobre todo en temporada alta.
- Deja tiempo para el regreso, cuando La Seu se alza sobre las antiguas murallas de la ciudad, en la fachada marítima de Palma.
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