Permisos de navegación, boyas de amarre del parque, las normas a bordo y en tierra, y cómo elegir el yate y la temporada para pasar un día o una noche en Cabrera.
Visitar el Parque Nacional de Cabrera en yate es una de las jornadas más gratificantes que puedes organizar desde Mallorca, y también una de las que exigen trámites antes de que nadie suba a bordo. El archipiélago de Cabrera, frente a la costa sur de Mallorca y a la altura de la Colònia de Sant Jordi, es un parque nacional marítimo-terrestre donde el acceso por mar está cuidadosamente regulado. Esta guía repasa los permisos, las boyas del parque, las normas a bordo y en tierra, y cómo elegir el yate y el día adecuados.
Un parque nacional que es casi todo mar
El parque se creó por ley el 29 de abril de 1991 y se amplió el 1 de febrero de 2019, cuando se le sumó una amplia franja de mar abierto al sur y al sureste. Hoy abarca unas 90.800 hectáreas, aproximadamente el 98 % de ellas de mar, lo que sitúa a Cabrera entre los mayores parques nacionales marinos del Mediterráneo. Sobre la superficie asoman la isla principal, la isla de Conillera y 17 islotes, con una costa abrupta de calas, acantilados y alguna pequeña playa. No hay puerto deportivo ni hotel: solo un puerto natural, un castillo, algunos edificios y un albergue del parque, y una pequeña cantina, la única que hay.
Esa sobriedad es precisamente su encanto. Llueve poco, así que casi no llegan sedimentos al mar y el agua es excepcionalmente transparente. Las praderas de posidonia (Posidonia oceanica) crecen hasta unos 45 metros de profundidad, y alrededor de los islotes del sur el fondo se desploma en paredes verticales. El naturalista Félix Rodríguez de la Fuente la llamó "el Mediterráneo de Ulises".
Dos autorizaciones que se tramitan antes de zarpar
Los yates privados y de alquiler son bienvenidos, pero solo con autorización previa. La primera es un permiso de navegación, obligatorio para moverse por cualquier punto dentro de los límites del parque y válido durante doce meses. La segunda es la reserva de una de las boyas de amarre de Es Port, el puerto de Cabrera, necesaria para pasar la noche. Ambas se solicitan en línea y con antelación a través del servicio de espacios naturales protegidos del Govern balear. El buceo con botella requiere su propio permiso y solo está permitido en determinadas zonas.
Según las normas vigentes del parque, el puerto admite hasta 50 embarcaciones al día en sus boyas. Las estancias se limitan a dos noches en julio y agosto y a siete noches el resto del año, y en verano las boyas pueden estar muy solicitadas, así que pedirlas con tiempo es lo que más opciones te da de conseguir las fechas que quieres.
Las boyas del parque y las normas a bordo
En el parque no se fondea libremente. Por la noche, las embarcaciones se amarran a las boyas oficiales del puerto, asignadas por eslora: blancas hasta 12 metros, amarillas de 12 a 15, naranjas de 15 a 20 y rojas de 20 a 35. Los yates de más de 35 metros necesitan una autorización excepcional, que se concede previa justificación, así que las visitas en superyate se planifican caso por caso. El parque cobra una tarifa diaria por boya, fijada según la eslora del yate. De día, el parque cuenta con zonas habilitadas para el amarre diurno, como Es Burrí, y tu capitán solo usa lo que autoriza el permiso. Amarrarse a una boya en lugar de echar el ancla ayuda a proteger las praderas de posidonia del fondo marino.
La información para visitantes del parque expone las normas con claridad. Tu capitán las domina, pero conviene que las tengas presentes antes de ir:
- Velocidad máxima de dos nudos dentro de la bahía del puerto
- Desembarco solo en el muelle principal de Es Port, en el auxiliar (tender)
- Prohibido bajar mascotas a tierra
- Prohibida la pesca recreativa dentro de los límites del parque
- Prohibidos los deportes y vehículos acuáticos distintos del auxiliar del yate, salvo autorización
- Prohibidos los drones sin autorización
- Prohibido verter residuos y limpiar sentinas: toda la basura se va con el yate
Qué ver en tierra
Toda visita en tierra empieza en el muelle principal, con itinerarios libres y gratuitos que puedes recorrer por tu cuenta y algunas rutas con guías del propio parque o autorizados por él.
- El castillo que se alza sobre el puerto, probablemente de finales del siglo XIV, construido para impedir que los piratas usaran la isla como base, con vistas privilegiadas sobre la bahía.
- El Museo Etnográfico de Es Celler, en un edificio restaurado, con el jardín botánico en el mismo recorrido.
- El monumento a los soldados franceses retenidos en Cabrera tras la batalla de Bailén. De los cerca de 9.000 prisioneros enviados aquí entre 1809 y 1814, solo sobrevivieron unos 3.600, y el monumento se levantó en 1847.
- El camino sombreado que va del puerto a Sa Platgeta, una pequeña playa, entre pinos y sabinas.
- El sendero de Coll Roig, un balcón natural frente al faro de N'Ensiola, al que también se puede llegar en una ruta guiada.
Vida sobre el agua y bajo ella
El archipiélago alberga cerca del 80 % de la población mundial de lagartija balear, especie endémica de las islas, y es muy probable que las veas sobre las rocas junto a los caminos. Aquí anidan la gaviota de Audouin, el cormorán moñudo y la pardela balear, el águila pescadora caza sobre las calas y, en las épocas de migración, un gran número de aves se detiene para descansar y alimentarse. Bajo el agua, el parque ha registrado más de 950 especies marinas, entre ellas la tortuga boba y el delfín mular. Solo se permite la pesca profesional artesanal, y el propio parque recomienda darse un baño en sus aguas transparentes. También destaca Sa Cova Blava, la Cueva Azul, como una experiencia única; que encaje en tu día depende del estado del mar y de las normas del parque.
Cómo elegir el yate y la temporada para Cabrera
Cabrera queda bastante al sur de Palma, con mar abierto de por medio, así que el plan empieza por el yate y la previsión meteorológica. Para un día completo desde la bahía de Palma, lo más sensato es un yate a motor rápido o un yate deportivo, que te dejan tiempo de verdad en la isla. La forma más relajada de conocer Cabrera es pasar una noche en una boya del parque dentro de un chárter de varios días por la costa sur y sureste de Mallorca, a bordo de un yate con camarotes como el Technema 85 o el Sunseeker 76. Aquí, más que casi en ningún otro sitio, importa que el tiempo sea estable, y el capitán siempre tiene la última palabra sobre la travesía.
El final de la primavera y el principio del otoño pueden ser más tranquilos que julio y agosto, cuando rige el límite de dos noches, y es posible que las boyas sean más fáciles de reservar. Como en la isla solo hay una pequeña cantina, la comida se sirve a bordo. El Centro de Visitantes de Ses Salines, en la Colònia de Sant Jordi, es una buena introducción al parque.
Cómo organizamos un chárter a Cabrera
Cada chárter de yates en Mallorca con Serman Yacht Charter cuenta con un capitán profesional, y en Cabrera es donde más se nota esa experiencia. Nuestro equipo solicita el permiso de navegación y la reserva de la boya junto con tu capitán, comprueba qué boya corresponde a tu yate, sigue la previsión los días anteriores y tiene prevista una alternativa costera por si el mar no lo permite. Cabrera, además, combina de forma natural con las calas de la costa sureste de Mallorca, así que en un alquiler semanal rara vez es la única parada, y si necesitas coche en tierra, SERMAN RENT, del mismo grupo en Palma, puede organizarlo. Si Cabrera está en tu lista, envíanos tus fechas y el número de personas por WhatsApp, por email o a través del formulario, y te responderemos con una propuesta a medida, con precios bajo petición.




